
Cómo elegir tipo de terapia para un niño(a) autista
Cómo tomar decisiones informadas, realistas y basadas en evidencia científica tras el diagnóstico de TEA.
No existe una sola terapia correcta para todos los niños autistas. La investigación actual es clara en algo fundamental: la efectividad de una intervención depende más del ajuste al niño, del enfoque y del vínculo, que de la cantidad de horas o del nombre del modelo.
Las decisiones terapéuticas deben considerar:
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el perfil individual del niño,
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sus necesidades prioritarias,
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el contexto familiar,
-
y la evidencia científica disponible.
Elegir bien no significa elegir lo más intensivo, sino lo más pertinente.

Para qué sirve esta guía (y para qué no)
Esta guía está pensada para ayudarte a:
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Entender qué tipos de intervención existen.
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Evaluar qué necesita tu hijo hoy.
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Elegir terapeutas con criterios claros.
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Evitar enfoques desactualizados o dañinos.
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Tomar decisiones sostenibles en el tiempo.
Esta guía no pretende:
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Reemplazar una evaluación profesional.
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Prometer resultados garantizados.
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Ni imponer un modelo único.
Paso 1: identificar las necesidades prioritarias de tu hijo
Encabezado 3
Antes de buscar “la mejor terapia”, es fundamental responder una pregunta más simple:
¿Qué necesita mi hijo ahora?
Algunas áreas frecuentes:
1. Comunicación
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dificultad para expresar necesidades
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frustración por no ser comprendido
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lenguaje oral ausente, limitado o inconsistente
Intervenciones con evidencia:
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Terapia del lenguaje
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Comunicación aumentativa y alternativa (CAA)
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NDBI enfocados en comunicación
2. Regulación sensorial y emocional
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crisis frecuentes
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hipersensibilidad sensorial
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dificultades para calmarse o adaptarse a cambios
Intervenciones con evidencia:
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Terapia ocupacional con enfoque sensorial
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Intervenciones relacionales y desarrollistas
3. Autonomía y habilidades de la vida diaria
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vestirse, comer, higiene, rutinas
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dependencia excesiva para tareas básicas
Intervenciones con evidencia:
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Terapia ocupacional
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Apoyos visuales y estructuración del entorno
4. Conductas que interfieren gravemente en la vida diaria
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autoagresión
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conductas de riesgo
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conductas que impiden la participación
Intervenciones con evidencia (focalizadas):
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Apoyo conductual positivo
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ABA contemporáneo con objetivos específicos
Paso 2: entender los principales modelos de intervención (sin mitos)
1. ABA clásico / EIBI (años 80–90)
Qué es:
Intervención conductual intensiva basada en ensayos discretos y refuerzo externo.
Evidencia.
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Estudios iniciales mostraron mejoras en habilidades específicas.
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La evidencia posterior es más variable y cuestiona la intensidad extrema.
Limitaciones:
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Riesgo de enfoque normalizador.
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Reportes de adultos autistas sobre estrés, masking y experiencias traumáticas.
Conclusión:
No es el estándar único ni obligatorio hoy. Su uso debe ser muy cuidadoso y focalizado.
2. ABA contemporáneo / apoyo conductual focalizado
Qué es:
Uso de principios conductuales para objetivos específicos (seguridad, comunicación funcional).
Evidencia:
Útil cuando se aplica de forma limitada, ética y con objetivos claros.
Clave:
Debe integrarse a un enfoque más amplio, no ser el único marco.
3. NDBI (Naturalistic Developmental Behavioral Interventions)
Incluye modelos como:
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ESDM
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PRT
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JASPER
Qué son:
Intervenciones basadas en juego, intereses del niño y contextos naturales.
Evidencia:
Meta-análisis muestran mejoras en:
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comunicación,
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interacción social,
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juego,
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participación.
Conclusión:
Consideradas actualmente uno de los enfoques con mejor respaldo científico para la infancia.
4. DIR/Floortime y modelos relacionales
Qué son:
Intervenciones centradas en el vínculo, la regulación y el desarrollo emocional.
Evidencia:
Resultados positivos en regulación emocional, comunicación y participación, aunque con menor cantidad de estudios que NDBI.
Conclusión:
Muy valiosos como base, especialmente cuando se combinan con apoyos específicos.
5. TEACCH y apoyos visuales
Qué es:
Estructuración del entorno y del tiempo mediante apoyos visuales.
Evidencia:
Reduce ansiedad y mejora autonomía.
Conclusión:
Excelente complemento, especialmente en escuela y casa.
Paso 3: cuánta terapia es razonable (y qué dice la ciencia)
Durante años se promovió la idea de que más horas = mejores resultados. La evidencia actual no respalda esa afirmación.
Un estudio reciente en JAMA Pediatrics encontró que no existe una asociación clara entre mayor cantidad de horas de intervención y mejores resultados globales en niños autistas.
Lo que sí importa:
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calidad del enfoque,
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ajuste al niño,
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vínculo terapéutico,
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participación de la familia.
Paso 4: el vínculo como criterio central de elección
La ciencia del desarrollo es clara: El aprendizaje ocurre en contextos de seguridad emocional y regulación.
Sin vínculo:
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el niño puede apagarse,
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evitar la interacción,
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o presentar mutismo selectivo.
Esto no es resistencia, es una respuesta neurobiológica al estrés.
Checklist para elegir terapeuta (descárgalo aquí)
1. Enfoque y objetivos
■ ¿Te explica con claridad qué modelo usa (ABA, NDBI, DIR, etc.) y por qué?
■ ¿Los objetivos están formulados en términos de funcionalidad y bienestar (comunicación, autonomía, regulación)?
■ ¿Acepta que tu hijo es autista y no habla de “curarlo” ni “normalizarlo”?
2. Vínculo con el niño
■ ¿Se toma tiempo para conocerse y generar confianza antes de exigir tareas?
■ ¿Tu hijo muestra señales de conexión (mirarlo, acercarse, tolerar la sesión)?
■ Si el niño se desregula, ¿prioriza regular antes que exigir cumplimiento?
3. Respeto a la neurodiversidad
■ ¿No castiga ni elimina conductas de autorregulación inofensivas (stims)?
■ ¿No obliga contacto visual sostenido como requisito?
■ ¿Habla de acompañar el perfil sensorial y no de corregir “mañas”?
4. Participación de la familia
■ ¿Te explica lo que trabaja y cómo apoyarlo en casa?
■ ¿Entrega objetivos por escrito y criterios simples de seguimiento?
■ ¿Escucha tus observaciones sobre el bienestar del niño antes y después de la sesión?
5. Coordinación con el colegio
■ ¿Está dispuesto/a a contactar y coordinarse con el colegio del niño?
■ ¿Puede adaptar estrategias terapéuticas al contexto escolar?
■ ¿Respeta y considera la información entregada por docentes y equipo PIE? 6. Ética y límites
■ ¿Respeta los tiempos de descanso y señales de agotamiento del niño?
■ ¿No utiliza castigos humillantes ni ignora el llanto o angustia?
■ ¿Acepta ajustar horas e intensidad según la realidad familiar?
Si varias de estas afirmaciones no se cumplen, es válido reconsiderar o buscar otra alternativa. La terapia debe ser un apoyo sostenible y coordinado, no una fuente de estrés adicional.
Cerrar con calma y criterio
Elegir terapia no es una prueba que se aprueba o se falla. Es un proceso dinámico.
La evidencia actual respalda decisiones:
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informadas,
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humanas,
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ajustadas a la realidad familiar,
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y centradas en el bienestar del niño.

Fuentes y referencias:
-
Lovaas, O.I. (1987). Behavioral treatment and normal educational functioning. JCCP.
-
Reichow, B. et al. (2018). EIBI for young children with ASD. Cochrane Review
-
Schreibman, L. et al. (2015). Naturalistic Developmental Behavioral Interventions. JADD.
-
Sandbank, M. et al. (2023). Meta-analysis of interventions. BMJ.
-
Sandbank, M. et al. (2024). Intervention amount and outcomes. JAMA Pediatrics.
-
Boshoff, K. et al. (2020). DIR/Floortime outcomes.
-
Mesibov, G. et al. (2005). TEACCH approach.
-
Porges, S. (2011). Polyvagal Theory.
-
Shonkoff, J. et al. (2012). The lifelong effects of early stress.