
Mirar el mismo mundo: el poder de la presencia paralela con niños autistas
Muchos padres se preguntan:
“¿Cómo puedo conectar con mi hijo autista si no hablamos mucho?”

Cada vez que subimos al auto, mi hijo dice lo mismo:
- “Música, música”.
Así empieza nuestro pequeño ritual.
Pongo una lista de reproducción con la música de una película que le gusta. Cuando empieza su canción favorita dice:
- “Mamá, sube el volumen, por favor”.
Y entonces dejamos que la música siga.
No hablamos mucho.
No hace falta.
Escuchamos juntos.
Con su papá el ritual es otro, es llevar un libro o un juego a la habitación donde está trabajando y sentaarse junto a él en silencio.
Cada niño es diferente, y elige relacionarse de diferentes maneras, no necesariamente verbales, con cada persona con la que decide conectar. Es importante prestar atención.
"La conexión emocional no siempre depende del lenguaje verbal, sino de estados compartidos de regulación y seguridad" (Porges, 2011).
Cuando el silencio también es conexión
Muchos padres de niños autistas sienten una presión constante: hablar, estimular, preguntar, enseñar.
Se nos dice que debemos fomentar la interacción social todo el tiempo. Pero hay otra forma de conexión que suele pasar desapercibida. Se llama presencia paralela (parallel presence). La presencia paralela ocurre cuando dos personas comparten una experiencia sin necesidad de conversar o interactuar constantemente. No es ausencia de vínculo. Es otra forma de vínculo.
Qué es la presencia paralela
La presencia paralela ocurre cuando dos personas están juntas en el mismo momento y en la misma experiencia, sin exigir interacción social directa. Puede verse así:
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escuchar música juntos
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mirar una película
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caminar en silencio
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observar la lluvia
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ver cómo el viento mueve los árboles
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mirar el cielo
No se trata de “hacer algo juntos” en el sentido tradicional. Se trata de estar juntos en el mismo mundo al mismo tiempo.
Por qué esta forma de conexión es tan natural para muchos niños autistas
Muchos niños autistas experimentan el mundo de manera intensamente sensorial. Perciben:
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patrones
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sonidos
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ritmos
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detalles visuales
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atmósferas
Para ellos, compartir una experiencia puede ser más natural que sostener una conversación. La presencia paralela reduce varias demandas que suelen generar estrés:
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presión social
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exigencia verbal
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interpretación de señales sociales complejas
En cambio, permite algo muy valioso: co-regulación emocional. Dos sistemas nerviosos que se acompañan en calma.
"Las diferencias en la comunicación entre personas autistas y no autistas no implican ausencia de conexión, sino una diferencia en la forma de entender y compartir experiencias" (Milton, 2012).
El error que muchos padres cometemos sin darnos cuenta
Cuando queremos ayudar, a veces llenamos cada momento con preguntas:
“¿Qué estás viendo?”
“¿Qué te gustó?”
“¿Qué pasó en la película?”
Pero algunos momentos no necesitan explicación. Algunos momentos solo necesitan ser compartidos.
Mirar el mismo mundo
Con mi hijo compartimos muchas cosas en silencio. Escuchamos música. Vemos películas de Wes Anderson, con sus encuadres perfectamente simétricos. Miramos atardeceres. Observamos árboles moviéndose con el viento. No hablamos. Pero estamos mirando el mismo mundo. Y eso también es conexión.
Cuando el vínculo no necesita palabras
Muchos padres de niños autistas temen que la falta de conversación signifique distancia emocional.
Pero la conexión no siempre ocurre a través del lenguaje. A veces ocurre a través de:
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la música
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la observación
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la calma compartida
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los pequeños rituales
Un niño que dice “sube el volumen” también está diciendo: “Comparte esto conmigo”.
Un mensaje para los padres
Si tu hijo se sienta a tu lado a escuchar música, si mira el cielo contigo, si observa algo en silencio mientras tú estás ahí, no estás perdiendo una oportunidad de conexión. Ya estás conectado.
A veces el vínculo más profundo ocurre cuando simplemente miramos el mismo mundo juntos.
Este artículo se basa en investigaciones sobre co-regulación emocional, experiencia sensorial en autismo y teorías contemporáneas como el “double empathy problem”, adaptadas a un lenguaje accesible para padres y cuidadores.

Fuentes y referencias:
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Bogdashina, O. (2003). Sensory perceptual issues in autism and Asperger syndrome. London: Jessica Kingsley Publishers.
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Frith, U. (2003). Autism: Explaining the enigma (2nd ed.). Oxford: Blackwell Publishing.
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Grandin, T. (2006). Thinking in pictures: My life with autism. New York: Vintage Books.
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Milton, D. (2012). ‘On the ontological status of autism: the “double empathy problem”’, Disability & Society, 27(6), pp. 883–887.
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Porges, S. W. (2011). The polyvagal theory: Neurophysiological foundations of emotions, attachment, communication, and self-regulation. New York: W.W. Norton & Company.
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Stern, D. N. (1985). The interpersonal world of the infant. New York: Basic Books.
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Trevarthen, C. and Aitken, K. J. (2001). ‘Infant intersubjectivity: Research, theory, and clinical applications’, Journal of Child Psychology and Psychiatry, 42(1), pp. 3–48.
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Williams, D. (1996). Autism: An inside-out approach. London: Jessica Kingsley Publishers.